jueves, 12 de noviembre de 2015


Este jueves, un relato: Mara Laira presenta Argumentos oníricos, surrealistas, etc.



Demiurgo de Hurlingham es el anfitrión de este jueves y me encantó su propuesta que consta en varias opciones para crear los aportes. En mi caso elegí la número 10:

“Un hombre tiene un jardín extraño. Se dedica a cuidar especialmente a un árbol. En ese árbol hay algo, que a lo largo de los días comienza a tomar la forma de una mujer. Que empieza a caminar en forma confusa hacia él”



LA MANSIÓN SARAVIA BLANCO


Nadie entra a la mansión de los Saravia Blanco. Se encuentra ubicada en la periferia del pueblo y a pesar de que fue muy popular en la zona, es impenetrable y lleva erguida como una majestuosa amenaza desde hace un siglo. El principal motivo de su aislamiento es su peligroso jardín.

La familia hizo su fortuna gracias a la fabricación de fertilizantes luego de la primera guerra mundial, y con poca honra monopolizó el mercado durante esas décadas. Luego, la empresa quedó en mano del último heredero hasta que finalmente sucumbió.

Alberto Saravia Blanco era la promesa para una nueva generación en la industria y para el mercado en creciente competencia. Tenía ideas nuevas y frescas que se afirmaban en su doctorado de química y concretarían las ambiciosas proyecciones de la empresa familiar.
El desgano y la apatía se instalaron luego de fallecer su esposa. Todas las aspiraciones estaban concentradas en su amada y el sueño de la gran familia, que se desmoronó con la prematura partida. Se realizó un discreto funeral y el único pedido del viudo fue que los restos se depositaran en el jardín, donde otrora la joven pareja se deleitó con mágicos atardeceres.
Durante un mes se encerró en el laboratorio, mientras la empresa comenzaba a dar las primeras pérdidas y los oportunistas saqueaban y sangraban los caudales del último heredero del prometedor imperio.
Una noche salió al jardín y sobre la tierra, donde el sueño eterno de su esposa se realizaba, volcó un líquido verde que se volvió incandescente al tocar el suelo para luego extinguirse con gradual sutileza.
Las ojeras y angustias se difuminaron  del rostro de Alberto Saravia Blanco cuando observó que un brote apareció en la tumba de su amada y supo que su plan había alcanzado el éxito.
En poco tiempo el retoño se transformó en un arbusto famélico pero a los minutos ya se apreciaba su frondosidad. Con velocidad extrema y en tan solo media hora, era un árbol que prometía seguir creciendo.
Con lágrimas en los ojos por la emoción, el jardinero fiel empezó a apreciar otro milagro. De las hojas comenzaron a emanar lágrimas, tomó una y la bebió. Desde el tronco ya se podía observar un entretejido de carne y ramas, de hojas y piel. Unos ojos más negros que la noche en la que estaban se asomaron, y los labios de corteza aparecieron entre la extraordinaria metamorfosis.
El hombre levanta la mirada ante su amada y su nueva apariencia orgánica y siente las puntiagudas ramas atravesarle el tórax. La mujer árbol lo eleva y comienza a destriparlo para que los restos sirvan de abono a sus arraigadas raíces.

La desaparición de un hombre que había desafiado en un bar a sus amigos, apostando unas cervezas a cambio de mostrar su valentía al adentrarse en la mansión, fue lo que reavivó el miedo, las supersticiones y la curiosidad.
A una joven le llegó la noticia de estos sucesos. Si nos dirigiéramos hacia el lugar,  apreciamos como baja del coche, con cámara en mano y suficiente batería para avanzar hacia la mansión Saravia Blanco.
Mara Laira es muy valiente y todos ansiarán la crónica de su nueva aventura.



Agradezco a todos los que comenten.

15 comentarios :

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Interesante para donde lo llevaste.
Una muerte y la idea de revertirla. Pero lo que parecía la esposa resurgiendo en forma vegetal, lo mató. Y está matando en cada oportunidad que tiene.
La leyenda hizo que tuviera una nueva víctima. Pero también hizo que se enterara Mara Laira. Y ella es valiente y tal vez tenga recursos.
Da para esperar una continuación. Tuya o de otro.

Me gusta tu relato.
Saludos.

LuisBernardo Rodriguez dijo...

Gracias Demiurgo por el comentario y la buena propuesta que planteaste. Me encantaría ver una continuación de esta historia, tal vez alguien que conoce mejor a mara podría realizarla.

Tracy dijo...

Hemos coincidido en el número escogido del relato y en el parecido final. A mí me gustó mucho el tuyo, haber que te parece a ti el mío.
Un beso.

* dijo...

Como la mandrágora que crece donde ha sido enterrado alguien. Tal vez ese árbol sea el precio a pagar por su "buena" fe... Quién sabe, quizá sea el primero de muchos... una especie de venganza general y natural.

Besos enormes.
Te leo en otro ratito.

Maria Rosa dijo...


Esperaba el final y me quede imaginando que va a hacer mara ante semejante jardín. Interesante hisroria y con final abierto.

Me gustó.

mariarosa

Montserrat Sala dijo...

Hola: Totalmente surrealista pero muy bien hallado tu relato. En la línea de unos fabricantes de sustratos y fertilizantes, al mujer aprendio bién la lección y entendió el negocio de la familia. Buén trabajo
Saludos muy cordiales.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Estoy segura que Mara Laira logrará revelar el misterio, terminar con la fatídica planta-monstruo y salir airosa de este nuevo desafío al que la somete su destino... y siempre glamorosa y atractiva, por supuesto!
Excelente tu aporte a esta loca convocatoria juevera!!!

Alma Baires dijo...

Me gustó muchísimo, y como el Demiurgo, pienso que podría fácilmente haber una continuación... la que esperaré seguro!

Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Un relato muy original. El amor puede hacer milagros, y que mejor milagro que fundirse con su amada, aunque sea de un modo un poco horrible.
Un abrazo

LuisBernardo Rodriguez dijo...

Gracias a todos por la lectura y comentario. Estoy visitando los otros aportes de a poco. Besos

Juan Carlos Celorio dijo...

Mira Luis, estaba muy contento de volver a tenerte en los jueves y ganas de leerte, pero es que tu regreso ha sido IMPRESIONANTE. Me ha gustado mucho este relato, digno de estar entre los grandes relatos de la literatura fantástica.
Con muy buen sabor de boca por lo leído, te envío un fuerte abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Escribí una continuación. Espero que te guste.

Luis de Burg dijo...

Vengo desde el blog de Demiurgo, y ya q él se había animado a continuar tu historia, creando una segunda parte, no me quedaba de otra q venir a visitarte, y gracias al infierno q me atreví a venir, porque tu escrito me ha encantado, y la forma como lo has escrito, desde el principio hasta el final, asombroso, directo, sin rodeos, como un verdadero contador de cuentos, donde no mezcla sus sentimientos con la trama, donde no titubea, no se tuerce, conciso, preciso, y ese tono de narrador de noticias, donde no especula, no lo alarga, no lo inventa, solo entrega la historia tal cual le fue concedida, con un modo frío, impersonal, como si estuviera acostumbrado a contarla, y de tanto contar, la experiencia le ha mostrado, como encaminarla para atrapar el oyente, cada palabra tan bien armada, desde la primera línea... mil disculpas por interrumpir tu espacio, pero, no quería retirarme sin dejar mi humilde comentario, gracias por compartir tus letras con el mundo... es un impresionante escrito

H... (Perla Gris) dijo...

Vaya, que bien hecho está tu relato... Perfectamente puede tener una continuación y me quedo con ganas de leerla.
Un relato surrealista pero con un muy buen argumento, una muerte no asimilada, una idea descabellada y un trágico final, muy buenos ingredientes, sería genial leer lo que vio Mara Laira al llegar allí...
Besines...

rosa_desastre dijo...

No es fácil escribir una buena historia fantástica y tu lo haces. Coincido con los demás en que nos quedamos con ganas de que nos cuentes mas cosas de este escalofriante árbol.
Besos